Conocer la historia de los Jémeres Rojos y Phnom Penh en Camboya

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Conocer la historia de los Jémeres Rojos y Phnom Penh en Camboya

"Destruirte no supone ninguna pérdida; preservarte no aporta ningún beneficio."

Este era el lema de los Jémeres Rojos para con sus enemigos. Su enemigo era cualquier individuo con señales de inteligencia, de pensamiento libre. Era necesario limpiar la sociedad de la burguesía, la clase media y la gente piadosa: el “pueblo nuevo”. En los pasillos de la improvisada prisión S-21, en lo que otrora fue una escuela, los torturadores podían identificarlos fácilmente por sus "signos de occidentalización".

Todo ocurrió alrededor de hace 40 años; poco tiempo había pasado desde los primeros homenajes a las víctimas de Auschwitz, donde se prometía con solemnidad que "las naciones del mundo no permitirán que algo similar suceda de nuevo." Sucedió, pero no a los judíos, sino a los camboyanos; no a manos de otra nación, sino de su propia gente; a menor escala, pero un genocidio igualmente.

No lo estudié en la escuela, y es que Camboya es un estado pequeño, insignificante. ¿A quién le preocupa que millones de camboyanos muriesen a manos de sus compatriotas?

Breve historia del régimen de los Jémeres Rojos

Y así ocurrió todo.

El 17 de abril de 1975 los Jémeres Rojos entraban en Phnom Penh. Una entusiasmada y abigarrada multitud los aclamaba a su entrada.
caida de nom pen camboya

Muchos campesinos se habían refugiado en Phnom Penh huyendo de los combates y las bombas estadounidenses. La población deseaba que acabara su miseria y hambre, y recibió con brazos abiertos la visión utópica de los Jémeres Rojos. Una sociedad sin clases, sin desigualdad.

Esa misma tarde evacuaron a toda la población y la llevaron a los campos a trabajar la tierra. Después se abolió el dinero, se clausuraron todas las fábricas y volaron por los aires los bancos.
evacuacion phnom penh camboya

Para haceros una idea de la confusión de la gente en ese momento, aquí tenéis un testimonio real de un superviviente.

“Era un adolescente, de entre 13 y 14 años, cuando los Jémeres Rojos se hicieron con el poder. Vivía en Phnom Penh y lo recuerdo muy bien, pero entonces no entendía qué estaba ocurriendo, siendo sincero. No tenía ni idea… Estaba sólo en casa, sólo en casa. Recuerdo que mi vecino vino y me pidió que me uniese a su familia, porque soldados de los Jémeres Rojos habían venido y les habían forzado a abandonar su casa. No sabía quiénes eran. Decidí salir a la calle sólo, unirme a la multitud. Había millones de personas en la calle. Pero todos estaban muy silenciosos. No hablé con nadie en la calle. Simplemente caminaba, porque los soldados nos decían dónde teníamos que ir. Tenían un plan muy claro para evacuar a toda la población.

Recuerdo que llevaba conmigo un cuento infantil, un par de prendas de vestir y una bicicleta. Estaba hambriento y pedí comida a un soldado de los Jémeres Rojos, quien me dio un pastel de frutas. El tono del soldado me asustó un poco. Sé que estos no son mis vecinos. Son otras personas. ¿Quiénes son estas personas? Entonces anunciaron que teníamos que ir a nuestro pueblo natal. Pero yo acababa de salir de mi pueblo natal, Phnom Penh, ¿sabes? ¿Dónde debía ir?”

Era el “Año Cero”. Daba comienzo la purificación de la sociedad; la creación de una utopía socialista basada en la agricultura. Todo el mundo debía trabajar en el campo. Se vaciaron las ciudades y se separó a las familias. Ahora todos tenían un solo padre/madre, el “Angkar” (alias la “Organización”).

Fue un desastre. Se obligó a médicos, ingenieros y abogados a trabajar en el campo sin haber pisado un huerto en su vida; eran el “pueblo nuevo”, y Angkar desconfiaba de ellos. El “pueblo viejo”, los campesinos, tampoco es que disfrutasen de un gran trato de favor, tenían que trabajar igual. Las jornadas eran de más de 12 horas, y solo podían disfrutar de 2 platos de arroz al día. Su tierra ya no les pertenecía, era propiedad de Angkar.
refugiados jemeres rojos

Angkar operaba en secreto. Nadie sabía quién lo formaba, y su líder, Pol Pot, no se dio a conocer hasta el final de su corto pero intenso y brutal gobierno. Incluso años después de su caída, muchos en Camboya no lo conocían.
lider jemeres rojos

Todos aquellos acusados de conspiración contra Angkar morían. Un conspirador podía ser cualquiera que diera muestras de occidentalización; esto es, hablar idiomas, llevar gafas, leer o tener estudios superiores: el “pueblo nuevo”. El proceso era el siguiente: detención, tortura hasta conseguir una confesión falsa firmada y la muerte. Después, de acuerdo con el principio de que las malas hierbas deben arrancarse de raíz, asesinaban a toda su familia, niños incluidos.

Se calcula que murieron entre un millón y medio y 3 millones de personas, la 4ª parte de la población.
kampuchea democratica camboya

Antes de que cumpliesen 4años en el poder, una fuerza vietnamita entró en el país y los derrocó. Pol Pot y muchos de los líderes huyeron a la frontera con Tailandia.

¿Final feliz? No en política.

Las grandes potencias “capitalistas”, con Estados Unidos a la cabeza, no reconocieron al nuevo gobierno aupado por la Vietnam comunista; para ellos, los Jémeres Rojos eran los legítimos gobernantes de Camboya, y tuvieron representación en la ONU hasta 1993 como tales. Pol Pot y la mayoría de dirigentes murió en paz y en libertad.
pol pot onuPol Pot rodeado de su familia.

Ya es increíble que países como EE.UU., Inglaterra y Australia les dieran su apoyo, pero aún más cuando sabían que habían asesinado a compatriotas suyos en los Campos de Exterminio. Aquí tenemos una buena muestra de lo que es la política internacional.

Aquí tenéis otra. Estas son las declaraciones sobre los Jémeres Rojos del Secretario de Estado de los EE.UU., poco después de la entrada de las tropas vietnamitas en Camboya: “Son unas bestias asesinas, pero no dejaremos que eso se interponga entre nosotros, estamos dispuestos a mejorar nuestras relaciones con ellos”.

Visitar Phnom Penh – historia viva del Genocidio Camboyano

En Phonm Penh hay 2 lugares que sirven de recuerdo y enseñanza de aquellos tiempos oscuros, y que recomendamos visitar en este orden.
visitar phnom penh camboya

Visitar Tuol Sleng

También conocida como S-21, abreviatura de “Security Prison 21”, fue una de las muchas “prisiones” que levantaron los Jémeres Rojos, pero ésta era la mayor de ellas.
ver tuol sleng phnom penh camboya

Uno de los elementos más escalofriantes de este lugar, es que fue una escuela de enseñanza primaria, antes que centro de detención y tortura. Es fácil visualizar a los niños jugando en el patio y las aulas a través de las ventanas. La paz y la tranquilidad que reina aquí resulta incluso tenebrosa.
explorar phnom penh camboyaExterior de la escuela

Hay una inmensa colección de fotografías con rostros de los prisioneros, antes de ser torturados y asesinados. Hombres, mujeres y niños aterrorizados. La audioguía recoge los testimonios de algunos supervivientes de la estación; se calcula que al menos 12.000 personas fueron aquí encerradas (pero los expertos estiman que fueron muchas más), pero solo 15 de ellos sobrevivieron.
asesinatos jemeres rojos

Aquí también hay una colección de pinturas (algunos muy fuertes), dibujadas por un superviviente con las prácticas de los torturadores y vigilantes.

Prepárate para sentir muchas emociones, especialmente con los relatos de prisioneros y familiares. Es habitual ver algún turista en un rincón poco visible secándose las lágrimas. Es sencillo ponerse en el pellejo de las víctimas y sus familiares, y sentir su dolor, frustración y pena.
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Visitar el Campo de Exterminio de Choeung Ek

Después de ver Tuol Sleng podéis visitar el Campo de Exterminio de Choeung Ek. De algún modo haréis la ruta que hacían los prisioneros del S-21; solo que ellos, no salían de aquí.

Una gran estupa con muchos de los cráneos aquí desenterrados te da la bienvenida, a modo de indicación de lo que te espera. Muchas de las estructuras originales desaparecieron, pero aún pueden verse las fosas comunes desenterradas. Caminando por este área, puedes ver dientes y prendas de ropa tirados en la tierra.

Pero lo más impactante de todo, lo cual podría parecer complicado, es un árbol al que traían a las mujeres con sus bebés; entonces se los arrancaban de los brazos, y cogiéndolos por la piernecita, estampaban sus cabezas contra la corteza del árbol. Tras la liberación del campo, pasó inadvertido, hasta que un campesino descubrió restos de sesos en el árbol. Dicen que el director de S-21, encargado de transferir aquí a los prisioneros para su ejecución, se arrodilló frente al árbol y se puso a llorar cuando lo trajeron aquí tras haberse entregado.
choeung ek nom penDibujo representando la salida de los prisioneros de Tuol Sleng para ser llevados al Campo de la Muerte de Choeung Ek.

Phnom Penh – una ciudad fea con las heridas aún abiertas

Phnom Penh no es bonita; no puede ser bonita cuando sus cicatrices todavía no han curado y sus gentes luchan a diario con los demonios del pasado. Estos demonios siguen presentes; se pueden ver en el patio de la antigua prisión S-21, en las fosas comunas de los Campos de la Muerte y en los rostros televisados de los antiguos líderes de los Jémeres Rojos testificando en el juicio contra ellos.

Es difícil avanzar así, pero están en la senda correcta y se avecinan años de merecido crecimiento económico para el país.
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El 27 de enero de 2015, el 70 aniversario de la liberación del campo de concentración y exterminio de Auschwitz-Birkenau, se reunieron los líderes de más de 40 países, las cabezas más visibles: presidentes, primeros ministros, diplomáticos, así como representantes de diversas instituciones internacionales. Su declaración conjunta fue: "La indiferencia del mundo llevó a Auschwitz. No permitamos que esto suceda de nuevo." ¿Podemos creerles? Lo dudo.

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